Programas Provinciales

Rabia

1. INTRODUCCIÓN

La Rabia o Hidrofobia es una encefalomielitis vírica aguda, casi siempre mortal, poco patogénica para el hombre y cuyo reservorio fundamental son los animales, por lo que es clasificada como una Zoonosis.
Los carnívoros y los quirópteros son los huéspedes responsables del mantenimiento del virus rábico en la naturaleza. La Rabia se encuentra difundida en todos los continentes habitados, reportándose entre 35 y 40, 000 defunciones al año, casi todos en países en desarrollo. Sin embargo, también existen países libres de la enfermedad como los países Bajos en Europa. En las Américas tiene amplia difusión la entidad, constituyendo en gran parte de la región un importante problema de salud.
La importancia de la Rabia no radica por el número de casos humanos que ocurren, el cual es reducido en proporción a la población mundial, sino por la elevada letalidad de la misma, el impacto psíquico y emocional, el sufrimiento y la ansiedad de las personas lesionadas por el temor de contraer la enfermedad, así como el daño económico, dado los recursos que se utilizan y las horas/hombre que se pierden en el tratamiento antirrábico.
En Formosa, el zorro y el coatí son los principales reservorios de la Rabia, acumulándose un total de 211 muestras positivas de Rabia animal desde 1971 a marzo de 2005. De este total de muestras animales positivas, llama la atención, el hecho de que 98 (46 %) pertenecen a la especie bovina. La especie canina, representa el 23 % del total histórico y es la que tiene repercusión epidemiológica en la posibilidad de transmisión al humano. No existen antecedentes de Rabia Humana en la provincia en los últimos 20 años.
Teniendo en cuenta la meta del Programa Nacional de Rabia, de eliminar la Rabia animal de la Argentina, y la necesidad permanente de lograr la prevención de la Rabia humana en nuestra población, se hace necesario la instrumentación y normatización de todas las actividades que permitan el cumplimiento de los objetivos propuestos y de ahí, el surgimiento de esta propuesta de Programa.

2. ORGANIZACIÓN Y FUNCIONES

2.1. A nivel provincial

2.1.1. El Ministro, a través del Subsecretario de Salud, es el máximo responsable institucional.
2.1.2. El Jefe de Programa de Zoonosis es el responsable de normar, supervisar y evaluar el cumplimiento del Programa. Asimismo, establecerá las coordinaciones necesarias con las demás Áreas e Instituciones del sector, así como con otros organismos que deberán participar o colaborar en el desarrollo del Programa.
2.2.3. Los Directores de Hospitales deberán garantizar que toda persona mordida por animales que acuda al cuerpo de guardia se le efectué la cura de la lesión y de inmediato se inicie el tratamiento profiláctico y se refiera el paciente a su Centro de Salud correspondiente.
2.2.3.1. Garantizarán y controlarán la calidad de la atención médica especializada que se le brinde a toda persona que se interne por sospecha clínica de Rabia o por presentar reacción o complicación neuroparalítica al tratamiento antirrábico. Informarán de inmediato cuando ocurran estos ingresos al Departamento de Vigilancia Epidemiológica.

3. ACCIÓN Y MÉTODOS

3.1. Control y prevención de la Rabia en los animales

3.1.1 Población canina
La población canina se podrá determinar por medio de la matriz de los certificados de vacunación o de un censo que se realice al efecto.
Para el censo se debe aplicar una encuesta que recoja los mismos datos que el certificado de vacunación, el cual se diseño teniendo en cuenta este propósito. A través de la matriz se recoge la siguiente información:

  • Nombres, apellidos y dirección del propietario.
  • Nombre, edad, sexo, raza, color y fecha de vacunación del perro.

Con cualquiera de estos documentos se confeccionará un registro de tenencia de perros, en el cual además se debe incluir las claves que identifican la localidad.
Estos registros permitirán mantener un estricto control de la población y vacunación canina. Cada año se podrá calcular con mayor precisión la cobertura y las necesidades de vacuna. Además, una vez concluida la vacunación, quedará actualizado de nuevo este documento.

Vacunación antirrábica canina.
Se vacunarán todos los perros con dueños, mayores de 3 meses de edad. Cuando sean menores será necesario aplicar una segunda dosis de vacuna a los 6 meses de edad.
Se confeccionará y entregará a cada propietario un certificado individual por cada perro vacunado.
Planificación de la gestación y esterilización de hembras.

3.1.2. La eliminación sistemática de los animales callejeros o silvestres no es un método efectivo para el control de la Rabia. En un corto plazo nuevas proles, generalmente muy susceptibles, ocuparan el espacio dejado por las especies saneadas.

La causa fundamental de las superpoblaciones de animales callejeros está dado por la falta de control de la tasa de natalidad, lo cual provoca con mucha frecuencia que las crías no planificadas o no deseadas o por cualquier otros motivos son arrojadas a la calle por sus dueños.
La planificación de la gestación, la regulación del celo y la esterilización de la hembras deben ser las vías que en un futuro permitirán tener un impacto en la reducción de la población de perros y gatos, mientras que el saneamiento quedará como un método alternativo de control.

3.1.3. Control de Foco

El control de foco se iniciará con la confirmación por el Laboratorio de uno o más casos de rabia animal.
El Veterinario y un Representante del Centro de Salud, se trasladarán de inmediato al área afectada.
Verificarán el recorrido del animal, efectuarán el censo de posibles contactos humanos y animal, confeccionarán un mapa o croquis, determinarán las características y magnitud del foco y adoptarán de inmediato las medidas para su control.

En el control de todo foco se implantarán un conjunto de medidas dirigidas a garantizar:

  • Identificar a toda persona mordida o contacto del animal rabioso, para su tratamiento antirrábico.
  • Realizar el sacrificio sanitario de todo animal que presente síntomas de Rabia y obtener la muestras del encéfalo para corroborar la enfermedad por diagnóstico de laboratorio.
  • Realizar la vacunación o reactivación antirrábica masiva de los perros con dueños.
  • Sanear todos los perros y gatos vagabundos dentro del área considerada como foco.
  • Sacrificar a los perros, gatos o cualquier otra especie de sangre caliente mordidos por el animal rabioso.
  • En las especies valiosas o de importancia económica inmunizadas se practicará la revacunación y mantendrán encerrados durante 90 días para su observación. A los no vacunados se los mantendrá en observación durante seis meses y se procederá a su vacunación treinta días antes de ser dados de alta.
  • Se mantendrá una vigilancia activa focal y perifocal, basada fundamentalmente en la obtención y estudio de muestra de perros, gatos y así como de otros animales que mueran con síntomas compatible de Rabia.

Regulaciones para la importación de animales.

Para la importación de animales de cualquier especie deben cumplirse con todas las recomendaciones referentes al transporte internacional.

  • Poseer la licencia de importación.
  • Deberán transportarse en contenedores separados y sellados.
  • Poseer certificados individuales de salud y de vacunación antirrábica.
  • Poseer el certificado que acredite la condición de País Libre de Rabia.
  • Dar validez exclusivamente a los documentos emitidos por las autoridades del Servicio Veterinario de los países destinatarios y de procedencia.

Si los animales son transportados de países exentos de Rabia deben ser vacunados por lo menos 2 semanas antes del embarque.
Prohibir la introducción de perros y gatos de países afectados de Rabia.
En casos excepcionales se permitirá la entrada previa cuarentena prolongada de 6 meses e inmunizar a los animales con una vacuna inactivada al introducirlo en el territorio provincial.
Los animales silvestres deben someterse a las mismas medidas. La vacuna a utilizar es la inactivada, ya que las de Virus Vivos Modificados pueden ser patógenas para algunas especies.

Prevención de la Rabia Humana.

  • Capacitación del personal médico y paramédico.

Desarrollar cursos, impartir seminarios, talleres conferencias o aplicar otros medios de enseñanza para la capacitación del personal médico y paramédico sobre técnicas educativas y de promoción para propiciar la participación de la comunidad en la prevención de la Rabia.

Promoción de Salud y Educación Sanitaria.

  • Sensibilizar a la población sobre la importancia de acudir inmediatamente al médico ante cualquier tipo de mordida ocasionada por un animal.
  • Resaltar el riesgo que aún subsiste para las transmisión de la Rabia a través de mordeduras de perros y gatos, así como la gravedad de las lesiones ocasionadas por murciélagos, especies con las que deben evitarse todo tipo de contacto.
  • Enfatizar sobre las condiciones objetivas necesarias para la tenencia de perros y gatos, así como la responsabilidad que se contrae ante la sociedad en el cuidado, reproducción, beneficios y perjuicios que pudieran ocasionar los mismos.
  • Fomentar en la población los hábitos higiénicos y sanitarios que deben prevalecer en la relación con los animales domésticos.

Atención médica a personas lesionadas por animales.

Toda persona lesionada por animal, será atendida por el Médico de los Centros de Salud u Hospitales el cual la registrará en la Hoja de Notificación e indicará la observación o la obtención y envío de la muestra del animal agresor.
En correspondencia a la localización y tipo de lesión, así como a la especie lesionadora, se determinará el grado de exposición siguiente:

  • Lesiones graves.

Se considerarán lesiones graves las mordidas múltiples, con grandes desgarramiento de los tejidos, en cabeza, cara y cuello, en manos y dedos, así como las ocasionadas por animales silvestres.

  • Lesiones leves.

Se considerarán lesiones leves las mordidas únicas producidas en tronco y miembros inferiores y superiores (menos en las manos).
A toda persona mordida por animal que acuda al cuerpo de guardia de cualquier Hospital, se le curará la lesión y se le comenzará la administración del tratamiento preventivo (vacuna y/ o suero de acuerdo a las Normas vigentes).

Diagnóstico de la Rabia humana

La Rabia es una encefalomielitis aguda, invariablemente mortal, ocasionado por un virus específico altamente neurotropo y que generalmente es trasmitida al hombre por la mordeduras de animales vertebrados de sangre caliente infectados por este agente biológico.
En el hombre generalmente debe realizase el diagnóstico ante el antecedente de mordedura o contacto con saliva de animal presuntamente enfermo antes de treinta o noventa días de iniciado el cuadro clínico. En algunos casos se pueden presentar períodos de incubación más prolongados, por lo que es importante tener presente este comportamiento de la enfermedad, al tratar de buscarse la verdadera fuente y vía de transmisión de la infección.

Diagnóstico CLÍNICO DE LA RABIA EN LOS ANIMALES

 

Formas clínicas de la Rabia animal

En ocasiones el diagnóstico clínico es complicado por la poca precisión de los síntomas y las analogías que éstos tienen con los que caracterizan a otras dolencias. No obstante, con una atenta y cuidadosa observación podrá establecerse un diagnóstico de certeza de la enfermedad.
La Rabia de acuerdos a las manifestaciones clínicas predominantes se ha clasificado en dos formas, en Furiosa y en Paralítica.
Aún cuando el agente etiológico es el mismo, un animal rabioso puede originar en su transmisión a cualquiera de estas formas clínicas, independiente a la que presenta. Pasteur estimaba que cuando la infección radica principalmente en el cerebro aparece la Rabia Furiosa y cuando radica en la médula aparece la Paralítica. Es frecuente el curso irregular de esta enfermedad.
La rabia pueden padecerla todos lo vertebrados de sangre caliente, aunque los verdaderos reservorios de la misma la constituyen los carnívoros y los quirópteros.
Para diagnosticar la Rabia en los animales debe recurrirse, en primer lugar, a la comprobación anamnésica de una mordedura anterior o de haber estado en contacto con animales rabiosos o de proceder de una zona infectada.

Rabia en perros

La Rabia en el perro, como en los demás animales domésticos, puede manifestarse en cualquier forma clínica, pero la mas frecuente es la Furiosa.
Para algunos investigadores la Rabia en el perro tiene generalmente una incubación menor de 60 días. En Cuba, al igual que en otros países, se han observados períodos mayores.

Rabia Furiosa

Esta forma clínica de la Rabia pasa por tres fases, que unas veces son muy precisas y otras muy vagas.

1º Período prodrómico o melancólico

Suele durar de 1/2 a 2 días como promedio, aunque en ocasiones se puede prolongar algo más.
Los prodrómos es un cambio de carácter y de conducta, así como un aumento de la excitabilidad de los reflejos del animal.
El dueño nota que su perro no está normal, que no es el mismo de siempre. Sin embargo, en una cuidadosa exploración clínica no puede apreciarse que el animal está desarrollando un cuadro de Rabia, por eso es necesario proceder al aislamiento del mismo para su observación durante 10 días.
La mayoría de los perros en este período se vuelven raros, caprichosos, excitados, nerviosos, son irritables, miedosos, inquietos y recelosos; otros son muy confiados y cariñosos.
Otros presentan períodos de una irritabilidad inexplicable que alternan con otros de depresión, de tristezas, que los llevan a esconderse en los lugares oscuros, presentando preferencia por la soledad, huyendo de la compañía de las personas y hasta de los demás animales. Se observan alteraciones en sus hábitos de obediencia, apreciándose que algunas veces obedecen de mala gana las órdenes de sus dueños para después recuperarlos.
Algunas veces dan prueba efusiva de su afecto, de una forma más exagerada que de costumbre. Otras veces caminan agitados de un lado al otro, cambiando frecuentemente de lugar, como si no estuvieran cómodo.
En algunos casos se lamen constantemente y hasta se muerden o rascan violentamente el lugar donde fueron mordidos, llegando hasta producirse hondas heridas que llegan hasta el hueso. En otros casos se han apreciado automutilaciones del rabo y de las extremidades.

El apetito se torna caprichoso, pudiendo observarse completa anorexia. En ocasiones toman alimentos apetecibles en la boca y sin siguiera masticarlos los dejan caer. Es frecuente observar que el perro mastique cualquier objeto que encuentre a su alcance y hasta lo trague, pudiéndose apreciar que la deglución de los mismos no se realiza con la facilidad de costumbre, ya va acompañado de movimientos de extensión del cuello, a veces de náuseas y hasta de vómitos.
La sed suele aumentar considerablemente, pero no pueden beber el agua por la parálisis de la faringe, cuando trata de hacerlo se puede apreciar que lejos de formar el ángulo de 45 grado que normalmente establece con su cabeza y sacar la lengua para introducirla en el agua, prácticamente lo que hace es meter toda la cara dentro del agua.
Se observa dificultad en la defecación y la orina. También puede notarse una exacerbación del deseo sexual, el animal lame constantemente sus genitales.
Raras veces se ha encontrado en esta fase dilatación pupilar.

2º Período furioso o de excitabilidad

Esta fase dura 3 ó 4 días, durante este período el animal muerde cuando encuentran en su paso con verdadera agresividad, a veces lo hacen con tanta fuerza que se pueden fracturar los dientes.
A medida que transcurren los días los síntomas son más pronunciados y los trastornos más profundos. En esta fase la dificultad de diagnosticar disminuye, pues ninguna enfermedad presenta análogo cuadro sintomático, tales como tendencia a morder personas, animales y objetos, acentuación de la depravación del gusto, deglute sustancias extrañas a su alimentación y alteración del tono y las modulaciones de la voz.
Al intensificarse la excitación del animal presenta tendencia a huir, aún los más dóciles antes, rompen a menudo las jaulas, las cadenas o cuerdas con que lo atan. Una vez libres, andan errantes sin paradero fijo, penetran audaces en lugares extraños, con frecuencias recorren largas distancias.
En perros dóciles se ha observado que muchos obedecen a su dueño hasta el último momento, sólo le atacan cuando se les irrita o castiga.
La expresión de la cara es especial, revelando recelo o temor, mirada fija, escrutadora, con dilatación pupilar y sin expresión.
A medida que transcurren los días los animales se van embotando y aletargándose, padecen alucinaciones, miran hacia un mismo punto, dan mordiscos al aíre como si quisieran atrapar algo.

3º Período paralítico

Se aprecia que el animal va a entrar en el período final de la Rabia, cuando aparecen las primeras manifestaciones clásicas que dan lugar a esta fase, se observa la parálisis de la mandíbula inferior, que está caída, con la boca abierta y colgando hacia afuera la lengua.
Aúllan constantemente con un ladrido típico bitonal y que se prolonga en un alto y largo aullido. Este cambio de voz es debido a la parálisis de las cuerdas vocales.
Se observan oscilaciones de la región posterior, tambaleos y debilidad general progresiva que indica que la parálisis está afectando el tercio posterior. La parálisis también llega a afectar el intestino recto y a la vejiga, así como a la cola.
El abatimiento y la debilidad aumenta sin cesar, muriendo los animales de parálisis de origen cerebral y por agotamiento general. En este período los animales enflaquecen hasta quedarse en los huesos, se les eriza el pelo, se les hunden los ojos, se les dilata la pupila, son displicentes y agresivos muchas veces, la duración de la evolución clínica en esta forma de la Rabia es de 5 a 8 días, en casos raros el animal llega a los 10 días.

Rabia paralítica o muda

Esta forma clínica de la Rabia se caracteriza por presentar una evolución más rápida que la forma Furiosa, generalmente el animal muere dentro de los 4 días de iniciados los síntomas.
El animal con un período prodrómico más rápido que en la fase anterior, presenta un predominio de la forma paralítica ya descrita.
Es necesario tener en cuenta que aún cuando el animal presenta una parálisis de la mandíbula inferior que lo imposibilita morder, en esta fase muchos casos mantienen la agresividad y al desarrollarla puede causar lesiones con los dientes; por tanto, hay que poner mucho cuidado en la exploración de estos casos.
El diagnóstico de esta forma de Rabia es facilísimo, al observar la mandíbula inferior caída, la mirada estúpida y la paresia general.

Rabia en gatos

Las heridas producidas por los gatos rabiosos son muy peligrosas, ya que estos animales se pueden convertir en muy agresivos y saltar sobre las personas, pudiéndoles provocar desgarraduras del rostro.
El período de incubación suele ser de 2 a 4 semanas.
La sintomatología suele ser similar a la del perro, pero es poco frecuente que el dueño pueda apreciarla, debido a que en el período prodrómico tiene marcada tendencia a huir y la propensión de morder y arañar que comprende el período de furia lo hace lejos de estas personas, a cuyo hogar regresa en estado de parálisis. De ahí la opinión popular que "el gato con Rabia se derrienga".
Los gatos rabiosos le pierden el miedo natural que siente por el perro, pudiendo atacar a estos con gran agresividad.
El período de desarrollo de la enfermedad es mucho más corto que en el perro, su evolución es de 4 a 6 días.

Rabia en bóvidos

En Cuba por ejemplo, la Rabia en los bovinos es debido generalmente a mordidas de mangostas. Las lesiones son casi siempre en las extremidades posteriores o en la parte anterior de la cabeza.
Se señala una incubación de 4 a 6 semanas en esta especie. En Cuba se han presentado casos con períodos mucho mas cortos en bovinos mordidos en el morro por mangostas.
El cuadro clínico observado con más frecuencia es el furioso, variando su morbosidad en cada individuo. Las manifestaciones clínicas que con más frecuencias se observan son las embestidas con las astas, siendo tan violentas las acometidas que en algunos casos se descuernan los animales.
El bovino rabioso golpea el suelo con las pezuñas, otras veces escarban produciendo profundos hoyos. La mirada es generalmente feroz, los ojos dan la sensación que van a salirse de las órbitas, estando muy enrrojecidas las conjuntivas.
Los síntomas más constantes que se han observado junto a la agresividad, son mugidos sin cesar, algunas veces con alteración de la voz y al estreñimiento tenaz que provoca un frecuente tenesmo. También se han observado bostezos constantes durante horas enteras.
A medida que avanza la enfermedad se observa una marcha rígida en el tercio posterior con arqueamiento del dorso y parálisis general. Con extraordinaria rapidez enflaquecen muriendo a los 4 ó 6 días.
En la mayoría de los países de América se presenta la forma paralítica, provocada por mordedura de vampiros.

Rabia en ovinos

El período de incubación generalmente es de unas 4 semanas, aunque pueden ser menor o mayor en algunas ocasiones.
Por ejemplo los ovinos rabiosos se tornan inquietos, emiten berridos frecuentes, son agresivos contra el hombre, se restriegan frecuentemente contra las paredes produciéndose depilaciones y lesiones en la piel. Envisten constantemente con tanta fuerza que pueden producirse la salida de los ojos de la cavidad orbital.
Lamen constante e intensamente. Presentan perversión del gusto, comen objetos extraños.
A medida que avanza la enfermedad se aprecia una marcha rígida en el tercio posterior con arqueamiento del dorso. Finalmente se observa la fase paralítica, sobreviniendo la muerte de 5 a 8 días de iniciados los síntomas.

Rabia en equinos

El período de incubación puede variar de 4 a 8 semanas, pudiendo ser en ocasiones mucho más corto.
El caballo rabioso se manifiesta inquieto, relincha con frecuencia, roen y muerden el pesebre, así como los objetos que puedan alcanzar. Se observa perversión del gusto, arrancan la hierba con la tierra y se la comen.
Algunas veces sienten prurito en la herida de la mordedura, otras se automutilan. Presentan temblores y espasmos musculares en distintas partes del cuerpo.
Padecen intensa disuria y aumento del deseo sexual. Los sementales presentan priapismo y eyaculaciones involuntarias, las yeguas padecen un celo intenso y los caballos castrados saltan sobre los otros.
Tienen períodos de agresividad en el cual se pueden arrojar sobre las paredes del establo, los postes de la cerca, que muerden y cocean. Con frecuencia muerden objetos duros con tal fuerza que se quiebran sus dientes.
El animal vacila al andar, las extremidades le flaquean, doblan el menudillo y andan con pasos inseguros como si estuvieran ciegos.
Finalmente se presenta parálisis general, provocándole la muerte entre 4 a 6 días de iniciada las primeras manifestaciones clínica de la enfermedad.

Rabia en caprinos

Los pocos casos conocidos han sido mordidos por perros y mangostas.
Los chivos rabiosos se tornan inquietos, emiten berridos frecuentes, son agresivos contra el hombre, se restriegan frecuentemente contra las paredes produciéndose depilaciones y lesiones en la piel.
Lamen constante e intensamente. Presentan perversión del gusto, comen objetos extraños, tales como arena, maderas, metales, etc. Muerden objetos duros, lesionándose frecuentemente la boca y sus dientes.
Finalmente se observa la fase paralítica, sobreviniendo la muerte a los 8 días de iniciados los síntomas.

Rabia en cerdo

Los cerdos que han enfermado han sido mordidos por perros o por mangostas.
El período de incubación generalmente es de 2 a 3 semanas.
Los cerdos rabiosos presentan gran inquietud, corren fieramente en todas direcciones, chillan y gruñen, se ocultan en la paja, se arrastran varios metros, atacan al hombre y a los animales, a los que tratan de morder e ingieren materias extrañas.
La duración de la enfermedad es corta, la muerte sobreviene frecuentemente de 1 a 2 días.

Rabia en mangostas

La mangosta de la India, Herpestes auropunctatus, se introdujo en el siglo XIX en varias islas del Caribe. En la actualidad esta especie es reservorio de la Rabia en Grenada, Puerto Rico, República Dominicana y Cuba.
Las mangostas rabiosas presentan, al igual que todos los vertebrados de sangre caliente, una encefalitis aguda. No obstante, los síntomas que se observan con mayor frecuencia están relacionados con cambios de su conducta.
Habitualmente estos animales evaden al hombre, pero cuando presentan Rabia lo atacan. Se han capturado mangostas rabiosas en las calles y dentro de las casas, con bastante frecuencia en ambas situaciones han agredido y lesionado a personas.
En las mangostas rabiosas puede considerarse como signo patognomónico el cambio de conducta. Estos animales son de hábitos diurnos, cuando están enfermas pueden realizar actividades nocturnas.
Normalmente son animales agresivos por excelencia, enfermos de Rabia se pueden comportar juguetones, mansos y dóciles o exacerbar su agresividad, atacando a los animales y al hombre. Generalmente cuando muerden hacen presa y solo sueltan cuando la matan, situación que se observa con bastante frecuencia al prenderse al morro de los vacunos cuando estos se encuentran pastando.

Rabia en quirópteros

La Rabia en murciélagos es un problema independiente de los ciclos infecciosos de otros mamíferos.
La Rabia en murciélagos hematófagos o vampiros es un problema limitado a América Latina y Trinidad y Tobago. Se ha comprobado la infección en las tres especies existentes, pero solo tiene importancia epidemilógica la Desmodus rotundus.
La Rabia en murciélagos no hematófagos, insectivoros, frugívoros, omnívoros e ictiófagos se ha presentado en América y en otros Continentes Americano.
En Cuba por ejemplo se conocen 27 especies de murciélagos no hematófagos, en algunas de las cuales se ha confirmado la Rabia. Posterior a 1988 se han registrado 5 casos humanos por mordeduras de estos animales.
Algunas de estas especies tienen hábitos migratorios, su radio de vuelo abarca más de 800 millas, lo cual propicia la transmisión de del virus rábico a grandes distancias.
El período de incubación es muy variable, pueden ser relativamente muy corto o muy largo, observándose valores extremos entre 9 y 171 días.
En estas especie se pueden presentar indistintamente la formas Furiosa y la Paralítica.
En el período prodrómico, de 12 a 24 horas de duración, se puede apreciar que el animal esta inquieto e irrita fácilmente, presentando temblores musculares, otras veces se encuentra apáticoy sin apetito.
Posteriormente pasa a una fase de excitación y furia que dura unos 5 días, en la cual retorna a los hábitos normales o lo más frecuente, se observa parálisis que se presenta generalmente como paresia de uno de los miembros o se convierte en parálisis espasmódica de los músculos del ala o de la pata, sobreviniendo rápidamente la muerte. En este período también se observa cambios de hábitos como es volar en horas diurnas, habitan en cuevas donde existen otras colonias, ataque a los humanos.
El virus rábico se elimina por la saliva durante un tiempo variable que no ha podido determinarse. Un murciélago puede ser portador del virus, en estado latente, durante uno a dos años.

Rabia en aves

La Rabia adquirida naturalmente es excepcional en esta especie. Se señala un período de incubación es de 6 semanas. En Cuba nunca se ha detectado ningún ave rabiosa.
En esta especie se puede observar inquietud manifestada por corridas frecuentes con saltos y chillidos. Acometen con el pico y la garras cuando atacan, provocando generalmente desgarradura de la piel. Mueren a los 2 ó 3 días con oscilaciones y parálisis.

Exploración de un animal sospechoso de rabia

Es aconsejable que se adopten todas las precauciones posibles y se dispongan de todos los medios necesarios para impedir que tanto el especialista que hace la exploración clínica, así como sus auxiliares y/o propietario, puedan ser lesionados por los animales sospechosos durante su manipulación.
Se debe proceder con gran prudencia, debiéndose encerrar, enjaular o asegurar al animal antes de que se desate el estado de furia y pueda agredir a otros animales y a las personas.

Exploración de la cavidad bucal

Los casos más riesgosos que se pueden presentar son los que sus dueños señalan la posibilidad de un hueso atravesado o una espina encajada en la boca.
Para esta exploración el animal, según su tamaño, se coloca sobre una mesa y el ayudante debe asegurarlo por el cuello. El observador le pasa una gasa para fijara el maxilar inferior, tomando sus dos extremos con la mano izquierda y con la derecha introduce un depresor de lengua para la inspección. Es útil auxiliarse del alguna fuente de luz artificial en este proceder.

Exploración del reflejo de agresividad

Este es un tipo de exploración muy peligrosa, pues si el animal excitado esta suelto, al provocarsele puede atacar.
Si se trata de un animal grande o mediano se amarra con dos sogas o encierra en un corral de seguridad. Si son pequeños, como son los perros o gatos se enjaulan
Para esta exploración en bovinos o cerdos, que se encuentren sueltos en un corral que ofrezca seguridad, se le tira un objeto, de modo que caiga y ruede delante del animal y si está rabioso de inmediato correrá para a atacarlo.
A los perros y gatos una vez encerrados, se le corre una barra de hierro o madera dura sobre la jaula para provocar al ataque de furia. Si se trata de un animal normal se muestra indiferente o rehuye ha esta provocación.
Si esta exploración se realiza con una barra de hierro con la punta doblada a media pulgada, al atacar el animal se pone el doblez hacia el cielo de la boca y si este atacó la primera vez porque era agresivo, en ningún otro momento lo hará más.
Hay veces que al animal se le toca la cabeza y no se le provoca el reflejo de agresividad, si al correr la barra delante del animal no se provoca éste, no se considera negativa la exploración. Debe írsele tocando todas las partes del cuerpo suavemente hasta que el animal responda.
Una vez que el animal ha respondido al estimulo se apreciará la forma de morder. El animal rabioso no amaga con la boca, ni enseña los dientes, ni gruñe, muerde en forma de picotazo de pollo.

Exploración del síndrome atáxico

Cuando los impulsos motores no van al músculo coordinadamente, se dice que hay ataxia. Como los actos de coordinación son reflejo, se dará una forma ataxia sensitiva y otra de ataxia motora.
Para realizar esta exploración debe mantenerse extremas precauciones, ya en esta fase el animal es considerado como sospechoso de Rabia.
Para la exploración del animal atáxico se aconseja comenzar por comprobar la conductividad nerviosa y la contractibilidad muscular, debiéndose prestar mucha atención a la posición de la cabeza, del tronco y extremidades, estando el animal echado y en pie, marchando por piso llanos e irregulares.
Si el animal no ofrece peligro de agresividad se puede observar haciéndolo caminar, fijándose si combina torpemente los movimientos de las patas, si la marcha es incoordinada, la forma en que sube o baja escalones o pisos de distintos niveles, cómo camina en círculo a nuestro alrededor o del que lo guía con la cuerda o correa con que está sujeto.
La observación de esta alteración debe ser cuidadosa, pues a veces la ataxia sólo se manifiesta en entrecruzar uno o dos pasos en la marcha. Otras al bajar una superficie parece que cojea de las extremidades posteriores. En algunas ocasiones levanta las extremidades anteriores, no como los animales ciegos, dando la sensación que están tanteando el paso que van a dar. Cuando están afectados los miembros posteriores el animal se sienta y cuesta mucho trabajo hacerlo parar.
En el síndrome atáxico en la posición inmóvil y en los casos de animales enjaulados es frecuente observar que el animal para mantener el equilibrio se ve forzado a aumentar el área de sustentación. Otras veces se recuesta ligeramente a la pared de la jaula. Otras da una o dos vueltas sobre si mismo y cae sentado. En algunos estados de agresividad, el síndrome atáxico se manifiesta en que el animal al atacar a la barra, en la prueba de agresividad, falla la dentellada.
Como en los animales domésticos es menos frecuentes la ataxia que las parálisis y cuando existe suele presentarse asociada a ésta, es difícil precisar lo que corresponde a uno u otro síndrome neuropatológico.

Diagnóstico diferencial

La Rabia en los animales pueden ser confundida con otras enfermedades y accidentes, tales como la Epilepsia, Parálisis del maxilar inferior, Moquillo, Hiperqueratosis plantar, Pseudo
Rabia y cuerpos extraños retenido en la boca o en la faringe.
El animal epiléptico cuando sufre un ataque cae al suelo, se agita convulsivamente y los ojos le giran dentro de las órbitas, pero al cabo de un breve tiempo recupera su estado normal.
En los casos de Parálisis del maxilar inferior se presenta un cuadro clínico parecido al de la Rabia paralítica, separación permanente de los maxilares y disfagia. En la Rabia se unen otros síntomas, como parálisis del tercio posterior y algunas veces agresividad.
El Moquillo y la Hiperqueratosis plantar son las encefalitis más importantes desde el punto de vista de diagnóstico diferencial por ser muy frecuentes, pero la Rabia puede ser descartada por la evolución muy prolongada, los signos bronco-pulmonares y digestivos, la paraplegia de evolución lenta y en algunos casos transitoria.
En la Pseudo Rabia o Auyesky se presenta en el perro y la cabra un prurito muy intenso en la puerta de entrada que puede llevar al animal a morderse la región y desgarrarla. En esta enfermedad no se presenta agresividad espontánea ni otros síntomas que puedan confundirlo con la Rabia.
En los cuerpos extraños detenidos en la boca o en la faringe una veces implantados entre los dientes, otras encajados en la mucosa de las encías, paladar o faringe, ocasionan a veces separación de los maxilares, tialismos y otros síntomas análogos a los de la Rabia, pero en estos casos el animal hace grandes esfuerzos para expulsar el cuerpo extraño, llevabándose en ocasiones las patas delanteras a la boca para intentar su extracción.
También los cuerpos extraños en el estómago y en los cornetes nasales pueden provocar síndromes rabiformes. En caso de Rabia el animal permanece tranquilo.